Tonislar

​En 1967 Antonio Domínguez aterrizó por primera vez en Menorca para cumplir el servicio militar. Había nacido en Riotinto, provincia de Huelva, pero llegaba a la isla después de haber estado trabajando tres años en París. Su espíritu emprendedor lo impulsó en 1968 a iniciar un servicio de taxi en una época en la que comprar un vehículo era mucho más costoso que conseguir una licencia. “Me gané bien la vida durante el tiempo que estuve llevando el taxi pero no me llenaba, y por eso decidí que debía buscarme otro trabajo”, explica el fundador de Tonislar.

Era la época que empezaba a cocerse el boom turístico y Antonio Domínguez se fijó en una empresa mallorquina que instalaba toldos en un conocido hotel de Cala Galdana. “Me ofrecí para aprender el oficio y llevar la representación en Menorca. Hice diversos cursillos de aprendizaje y fue en 1973 cuando abrí la primera tienda de exposición en la calle San Esteban con un pequeño taller para el cosido”, añade. Así fueron los primeros años de un negocio que se iría expandiendo por toda la isla.

La esposa de Antonio y una empleada fueron las primeras personas que empezaron a ayudarle a atender a los clientes. “Desde el primer momento me dediqué al sector de la hostelería porque era el que tenía mayor recorrido, aunque pusimos en la tienda muebles de jardín y el resto de complementos de todo lo que rodea una instalación de exteriores”, explica Domínguez. “La empresa heladera La Menorquina fue uno de los primeros clientes importantes para el que hicimos centenares de sombrillas que pintábamos y cosíamos”, detalla.